No me gusta el rollo onanista de los comentarios, prefiero algo mas personal y meditado. Insultos, quejas; súplicas o lo que se te ocurra a: living.dead.meow@gmail.com

La Gorgonita.

samedi 11 juillet 2009

La Ruta De La Medusa.

And this bird you can not change.
And the bird you can not change.
And this bird you can not change.

Free Bird- Lynyrd Skynyrd.



Abrí este blog hace algo más de dos años. En aquel momento las circunstancias dotaban a esto de sentido: tener un sitio en el que vomitar una pequeña parte de lo que pensaba. Siempre edulcorada y disfrazada, claro. Siempre pensando en que, a fin de cuentas, sabía quien lo iba a leer y que había que andarse con ojo.
Todo se ha centrado en mí y en ellos, los que se fueron. En lo misantropa que soy. Y poco más. Pero hay determinadas cosas personales que parecen estar fuera de lugar. No me gusta esta retardnet 2.0 o 3.0 o lo que coño sea. Lo que debería haber empezado siendo un espacio de comunicación entre personas que facilitase el intercambio fácil de información, se ha convertido en un gigantesco foro de patanes en el que cada cual pugna con los demás por escribir la gilipollez más gorda. O en quien tiene el disfraz más molón. O en quien es el más freak, el más frustrado, o el más cotilla. La tontuna concentrada en ceros y unos. Los blogs no son más que diarios de marujas amargadas que disfrazan su piel cetrina y amargada de color rosa para hablar de sus quiero y no puedo pero vamos a hacer como que lo he hecho. Por supuesto, podría dedicar párrafos y párrafos a explicar el asco que me dan facebook, tuenti y todas esas mierdas, pero la verdad es que son las 11 de la mañana ya y tengo algo de sueño. Y además sería hablar de obviedades. Además ya estoy mascando una obviedad: esto es una despedida. No sé si temporal o permanente, la verdad (por suerte durante estos dos años he aprendido el significado real de las palabras siempre y nunca), pero hay algo que está claro: lo que tengo para mostrar y compartir no tiene cabida aquí. Si quieres saber como me siento: si te interesa, aunque sea solo un poco, saber qué pienso o qué opino: si quieres algo de mí, pues eso es todo cuanto hay aquí: fragmentos de mí: este no es el lugar.
Estaré tras el sonido de mi voz, o tras mis ojos. Comunicación es escuchar un buen disco juntos, o tomarnos unas cuantas copas, hablar, reirnos, tocarnos el pelo. Medusa está bajo mi lengua, entre mis muslos. Tal vez en un bar de mala muerte, mirándote con los ojos muy abiertos, tras una pinta de cerveza. O quizás en todos esos libros de aberraciones naturales. Puede que en un buen concierto, de algo que no sea propio de Kiss FM, por favor. En los trazos de mis dibujos y en la puta desesperación de ver como la misma mierda es paralela entre unas historias y otras. Pero ojo con meter el hocico donde no debes. Cuidado con pasarte de listo, tal vez te lleves una coz o dos. Ja, ja.
Por cierto, queridos psiquiatras anónimos de pacotilla, sí, esos que me leeis creyendo saberlo todo y creyendo tener muy claro el estado actual de mi vida por leer cuatro palabrejas en un blog: durante todo este tiempo, he sido bastante feliz. Que no me haya apetecido escribir sobre tulipanes y sobre el color del cual me pinto las uñas no significa que esté al borde del suicidio. Soy así, me gusta lo sórdido, las tripas y los cuerpos pudriéndose en las cunetas. La lengua es la primera fuente de malas interpretaciones, sí, lo sé.
A los demás, mas juiciosos y cautos: ha sido un placer leeros y que me hayais leido. Quien sabe dónde nos volveremos a encontrar, aquí, allí, bajo la forma de letras o enmarcados en piel. Quizá esta noche, o cualquier otra.

Img: Gorgon_by_mike_nash

jeudi 7 mai 2009

Nada es trivial.

And somehow,
I knew,
You could never, never stay.

One last goodbye- Anathema. (Judgement)



Calor, luz, y momentos kodak gracias a la falda y a las corrientes de aire. Primavera, primavera. Tetas y culos, culos y tetas. Sigo con la quiescencia. Una especie de quiescencia histérica entre la pre-clausura de exámenes con sabor a hexoquinasas y mecanismos de la mutasa, mis alumnos, zumo de persona, droga levantina, corsetería. Y también cervezas necesarias, a horas intempestivas. Muchas. Sigo con mi anestesia. Seguía.
Mañana, además de cerveza necesaria, hay un concierto necesario. Que anecdótico resulta todo esto, ¿verdad? Pues no. Lo anecdótico puede parecer trivial. Y créeme, no hay nada trivial.

Se tiende a perder todo de vista, en determinadas situaciones. Tiendes a olvidar la paranoia que adquiriste cuando leíste 1984. Y de repente, una votación en el Parlamento te la devuelve de golpe. E imaginas... y deseas verlos a todos sucumbir, media hora después de ser lentamente desmembrados. Un día te das cuenta de que las palabras son siempre las mismas. Te das cuenta de que la historia se repite una y otra vez, y que el modo random que puede sacarte de eso consiste en poco menos que un suicidio y mucha violencia verbal. Y cuando despierto me doy cuenta, me gusta más mi vida. Y de repente caes. Mañana es el concierto. Y los reescuchas, Anathema, una de tantas veces. Y su rostro toma forma entre el vaho. Y el suyo. El olor del tanatorio y los rostros ausentes (mucho más que ausentes, plastificados) de los muertos, de tus muertos. De todo lo inevitable y lo evitable. Tu voz, escupiendo entre la bruma, la voz que apaciguaba a los monstruos. Y millones de cosas sin sentido. Y cosas tan sencillas que tienen demasiado sentido. Frases cotidianas, jodidamente cotidianas en otro tiempo. Y todo puede parecer trivial, pero no. Cada anécdota se te clava en la pleura, se queda ahí, y cuando menos te lo esperas, te asfixia.

mercredi 22 avril 2009

Anti-quiescencia.

...

Death Angel- The Ultraviolence (The Ultraviolence)

El sol brilla, pero aún llevo el mismo abrigo exagerado y un tanto grotesco que llevaba en enero. Sé que aún hace frío, aunque ellas lleven vestidos con motivos florales; y ellos luzcan gafas de sol y gorritas blancas al mas puro californian style. Sé que todo es solo una anestesia. Sé que es una mentira.
Lo sé porque siempre sé, cuando me despierto. Con la faringe resacosa de sueños dolorosos, violentos, y cálidos: me levanto y me duele cada centímetro del cuerpo. Me levanto del lecho con ganas de rascarme las vísceras, irritadas y tristes. Con ganas de vomitar sin haber comido nada. Limpia de palabras, limpia de frivolidades. Y desde sus mas hondos resquicios, mi mente se pone a gritar. Mis ojos ven los contornos mas nítidos.

Es a medida que pasa el día cuando esa sensación desaparece. Sobre mi lienzo pintado de rojo, gris y negro se van solapando pegotes de colores vivos. Una voz familiar, el ruido del autobús, el sabor del café con leche, quistes de parásitos teñidos con Giemsa a través de la lente del microscopio, un piropo mal echado. Es una puta anestesia, me dice mi mente, entre dientes rotos pero afilados.

Y pienso en aquella ballena blanca que ví en el acuario. Nadaba lánguidamente, con sus aletas de chocolate blanco y su mirada inteligente perdida detrás de su mar de lágrimas. Es feliz, decían. El estado natural de las belugas, que no son ballenas si no delfínidos, es de quiescencia. Quiescencia. No hay mayor cárcel que aquella de la que no quieres ni puedes salir. No hay mayor maldición que la feliz inercia. ¿Cuántas vueltas dará la beluga en su piscina de cemento al día? ¿Cuántas veces habrán visto sus ojos tristes ese mismo cristal a través del cual desfilan rostros curiosos, todos iguales y por tanto jodidamente familiares? Toda su vida. Aquella beluga tuvo una cría, que murió de inanición, por que las belugas en cautividad olvidaron como amamantar. Es normal, decían los cuidadores, es normal. Aprenden como alimentar a sus crías de sus semejantes. Pero sus semejantes se pudren más allá, mucho más allá. En los mares fríos, amplios y llenos de mierda química que las deja estériles. Así que ellos, los semejantes libres, tampoco tendrán descendencia.

Esa es la otra cárcel.

La anestesia le ha dado color a mis mejillas. Me ha llevado a una punta de la ciudad, y a otra. Mi voz en menos ronca, mi discurso es mas animado. Ma ha hecho descojonarme durante un buen rato, no recuerdo de qué. Es mi cárcel. Es mi cautiverio de algodón con sabor a clavo, entre paredes de cemento. Entre despertares. Es la inercia, mi inercia.

Ahora lo entiendo.

jeudi 16 avril 2009

El Puzzle

Excised and anatomised, deviscerated disarray,
The torso diverged with pride,
Deftly amputated, evulsed limbs now defunct,
The trunk imbrued, tatty stumps used as lugs,
For a chondrin puzzle so quaint,
Head and body decollate,
A heaving mass so quiescent...

Corporeal Jigsore Quandary, Carcass (Necroticism- Descanting The Insalubrious)

Reflexionaba tranquilamente sobre aquel puzzle, sin prisa y sin excesivo esfuerzo. Lo tenía delante, sobre la mesa del comedor, disperso, con todas las piezas dadas la vuelta y en un feliz e incitante desorden. Trataba de encontrar entre todas los fragmentos de aquella imagen indeterminada dos que encajasen entre sí. Pero no solo estaba buscando, si no que estaba reflexionando. Cada vez que su mirada se posaba sobre una pieza, creía acabar de ver la que encajaba con ésta; y al volver con la vista hacia atrás, no la encontraba.
No tenía la menor idea de lo que representaba. Rojo, amarillo pálido, granate. Colores dispersos que parecían aunarse bajo su atención ya cansada en una especie de gris. Fue entonces cuando el cansancio le llevó a cerrar los ojos. Y lo vió. Vio la imagen con perfecta claridad.

Eran contornos sinuosos, brillantes y húmedos. Cálidos y suaves. Formas perfectas e irrepetibles que encajaban entre sí con total suavidad. Aquel no era un puzzle cualquiera, como el de la Tour Eiffel o el de los girasoles de Van Gogh. Cada fragmento era la llave y la cerradura del otro. Cada pieza amaba y odiaba a las otras infinitamente. Eran, cada una y en un todo, perfectas y necesarias. Los engranajes mas bellos. La puta perfección. La perfección dolorosa, tan fria que arde, tan terrible, tan fascinante. Tan magnífica. Sin conceptos, sin ideas, solo un orden absoluto más allá de toda comprensión.
Supo que jamás llegaría a montarlo. Nunca, ni en diez vidas como la suya, ni en cien, podría reproducirlo. Separar unas piezas de las otras había sido como coger el universo, reducirlo a polvo, filtrarlo y esparcirlo en un lienzo ilusorio y sin sentido: no había en ellas una sola pizca de esas mentiras a las que se solían aferra él y sus semejantes. Ni amor, ni justicia, ni valor, ni felicidad, ni tristeza. Solo piezas, polvo, nada.
Eso le provocó un arrebato de ira. Y empezó a juntar unas piezas con otras frenéticamente, de cualquier modo. Cuando no lograba hacerlas encajar, las forzaba haciendo saltar sus esquinas, a veces rompiéndolas y a veces magullándose los dedos. Le llevó un buen rato, pero cuando estuvo ya rozando la desesperación, lo consiguió. Exhaló un grito ahogado al contemplar su obra.
La aberración que había tomado forma bajo sus dedos temblaba, casi imperceptiblemente. Era una suerte de esquinas, tubos y bolsas que se revolvían entre fluídos viscosos. Era una maquinaria espasmódica y quejumbrosa que le miraba con reproche, casi con odio. Se contemplaron en silencio. Quiso pedirle perdón, deshacer lo hecho. Y cuando se dispuso a abalanzarse sobre la mesa para volver a desmontarlo, el cuerpo contrahecho se levantó súbitamente entre espasmos. Gritó de dolor mientras las piezas se fueron soltando de nuevo una a una. El grito duró hasta que la última pieza cayó al suelo. Los fémures unidos a las clavículas, la silla hipofisiaria sujetando el bazo, la epífisis en una cuenca ocular, el haz lemniscal conectando corazón y lengua, la parótida en el centro del tórax, el cuerpo calloso rodeando la vena craneal; todo se desplomó en medio de un breve e intenso tormento. El silencio regresó, fuerte e insoportable.

Aquel puzzle fue enterrado en una fosa común, y aunque muchos trataron de montarlo otras tantas veces, nadie lo consiguió jamás.


La imagen también es de Carcass. Reek Of Putrefaction. (Tenemos que dejarnos caer por Lorca este verano, esto hay que verlo en directo :D).
Hipocresía (...ejem) nata. El gore es para enfermos morbosos y pirados, pero la exposición esa de "Bodies" es arte. Hasta se prorrogó porque la gente acudió en masa a verla, dejandose los 20 eurazos de la entrada.

mercredi 1 avril 2009

Fragmentos.

Let me take you down, underneath this false surface
Tonight is the night when we travel into the heart of the
unknown

Night reveals what is hidden in the shadows,

What you see is just a shell of me
...

Into The Beyond- Cult Of Luna. (Salvation)

¡Fujur!

O
dio las rastas. No es una pataleta, es algo sincero, visceral y profundo. Las odio desde el preciso momento en que empecé a fijarme en la propaganda de cualquier tipo destinada a un público jóven, especialmente si es de carácter electoral/estatal/neocon-disfrazado-de-algo-que-ni-ellos-mismos-saben-lo-que-es. Las odio, por que parece ser que el prototipo de joven es un nene bonito con rastas. No han sido capaces de escarbar más allá, no, para la inmensa mayoría de organismos de cualquier tipo, ya sean partidos políticos, bancos o discográficas de clientela masiva; consideran que el estandarte de la juventud, la rebeldía y la frescura es un puto enfant cheri con rastas. O sea, tío, jó, que megaultra alternativos son los de las Nuevas Juventudes. Las rastas en la pelu, las fiestas de la uni, y la cuenta anexa a la de papá. Vamos a ver si el moro de la plaza acepta tarjeta...
A cascarla, subnormales.

Tus cenizas están en el mismo lugar en elque hace algunos años estuvimos a punto de rompernos la cabeza contra una estalactita cuando subió la marea. Creo que pocas veces me ha entrado tanto miedo y tanta risa a la vez, como cuando nos quedamos completamente a oscuras en una cueva marítima sin otra salida que la que había en el techo, a tres metros de nuestras cabezas, con la marea subiendo. Tratando de nadar, y de encender la vela que tenía en una mano con el mechero que tenía en la otra. Sin hacer pie, claro. "Algo me ha tocado el pie, jiji." "Me estoy ahogando, jaja.""¿De quien fue la idea de meternos aquí?" "Tuya." "¡¿MIA?! ¡UNA MIERDA!" "Jiji, jaja". Es sorprendente cuanto tiempo eres capaz de bucear si no te queda más remedio. Ese día, perdí mi anillo. Era un anillo de plata con bonitas incrustaciones de agua marina, me lo regaló una gitana de la que aprendí a lanzar maldiciones que se vuelven contra uno mismo. Lo perdí en ese lugar, donde el agua y todo lo que lleva el mar de Mediterráneo queda atrapado cuando sube y baja la marea; y donde por tanto ahora, tal vez estén tus cenizas. Tal vez estés allí. Sé que ese anillo te gustaba mucho. He pensado, que aunque puede que vuelva allí para que el sonido de las olas y el brillo del krill acompañen mi llanto; no hace falta que me lo devuelvas. Me alegra que puedas tenerlo tú. Garde-le bien, ma petite soeur sirène.

Hay cosas sobre las que no logro escribir. Lo cierto es que suelo escribir sobre cosas bastante personales, pero siempre lo hago en clave, o al menos procuro hacerlo. Vamos, que cuando no se entiende una puta palabra de lo que escribo es por que debe ser, a grandes rasgos, así. Pero aún siendo más o menos explícita, hay cosas de las que no logro hablar. Me queman la vista y la memoria. Hay cosas que no han sido vividas para poder contarlas con palabras. Hay cosas tan maravillosas, y tan horribles, que no caben en un texto. O en una conversación. Se escapan entre las letras o los sonidos, y se ríen de ellos.

-Claro, hijito -respondió Gmork-, eso es precisamente lo más importante. ¿No puedes imaginártelo? Sólo si creen que no existe Fantasía no se les ocurrirá visitaros. Y de eso depende todo, porque únicamente cuando no os conocen en vuestro verdadero aspecto puede hacerse con ellos cualquier cosa.

-Hacer con ellos... ¿qué?

-Todo lo que se quiere. Se tiene poder sobre ellos. Y nada da un poder mayor sobre los hombres que las mentiras. Porque esos hombres, hijito, viven de ideas. Y éstas se pueden dirigir. Ese poder es el único que cuenta. Por eso yo también he estado al lado del poder y lo he servido, para poder participar de él... aunque de una forma distinta que tú y tus iguales.

-¡Yo no quiero participar de él! -balbuceó Atreyu.

-Calma, pequeño necio -gruñó el hombre-lobo-. En cuanto te llegue el turno de saltar a la Nada, serás también un servidor del poder, desfigurado y sin voluntad. Quién sabe para qué les servirás. Quizá, con tu ayuda, harán que los hombres compren lo que no necesitan, odien lo que no conocen, crean lo que los hace sumisos o duden de lo que podría salvarlos. Con vosotros, pequeños fantasios, se harán grandes negocios en el mundo de los hombres, se declararán guerras, se fundarán imperios mundiales...

Gmork contempló al muchacho un rato con los ojos semicerrados, y luego añadió:

-También hay una multitud de pobres zoquetes, los cuales, naturalmente, se consideran a sí mismos muy inteligentes y creen estar al servicio de la verdad, que nada hacen con más celo que intentar disuadir hasta a los niños de que existe Fantasía. Quizá tú les seas útil precisamente a ellos.

Atreyu conservó la cabeza baja.

Ahora sabía por qué no venían ya seres humanos a Fantasía y por qué no vendrían nunca para dar nuevos nombres a la Emperatriz Infantil. Cuanto más se extendiera la aniquilación de Fantasía, tanto mayor sería el raudal de mentiras en el mundo de los hombres y, precisamente por ello, cada segundo disminuía la posibilidad de que viniera aún un ser humano. Era un círculo vicioso del que no había escapatoria. Atreyu lo sabía ahora.


Fragmento del capítulo IX, "La Ciudad deLos Espectros". La Historia Interminable.

Imagen: por SueWeasley, en Deviantart.

lundi 16 mars 2009

Seda, tinta, leche.

"There must be some kind of way out of here,"
said the joker to the thief.


All along the Watchtower, Dylan/Hendrix. John Wesley Harding/ Electric Ladyland.



Soy seda, soy tinta, soy leche. Soy la voz que te habla duermes, y los ojos que te miran cuando estás solo. Soy el aire caliente de tu soplo. Soy el instante de lucidez que te asalta una tarde cualquiera. Soy palabras amargas, soy colmillos y vicio cuando me encierras bajo tu carne. Soy tus palabras escritas, en negro sobre fondo blanco. Esa única mirada entre la multitud. La realidad más violenta, más cálida. Soy una sonrisa ante el horror. Soy unas pocas notas que se follan al vacío y tu a silencio. Soy el diario de tus noches, y la anfetamina de tus días. Soy la indiferencia ante la pertenencia a la diferencia. Soy el aneurisma ahórtico, dormido para siempre. Soy el demonio blanco que te acecha bajo las sábanas. Nunca olvides mi nombre, búscame cuando estés solo.

dimanche 22 février 2009

Be on my left side, be on my right side...

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
Venas que humor a tanto fuego han dado,
Medulas que han gloriosamente ardido:

Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado...

Amor Constante más allá de la Muerte. Francisco de Quevedo.

Había días en los que su mirada era, de frente y por las mañanas, como un disparo en sus cojones. Una mirada de falso odio, aparentemente letal pero de la consistencia de un papel de fumar. Otros días, había dejado que la inercia y la ligereza de estar subido a una felicidad casi constante le diese fuste a su lengua impía y algo cruel para decir cosas que no debía decir. Otras veces, cuando ella había estado enfadada, se había centrado más en hacer llegar sus ataques tejidos en vulnerabilidad emocional al corazón de él, que en solucionar sus problemas. Ella estaba pensando en eso, por algún motivo, mientras recorría las calles polvorientas de la ciudad devastada. La boca seca, la ropa rota y los ojos llorosos y enrojecidos.
En un callejón, un grupo de personas se calentaba junto a una hoguera improvisada. No muy lejos, un viejo devoraba el cadáver de un perro atropellado, y una mujer sentada en la parada de un autobús cantaba "La vie en rose" con voz ronca. Todos los edificios estaban cubiertos por una densa capa de polvo amarillento. Las ventanas estaban rotas. En el que había sido un cruce de caminos céntrico de la ciudad, ahora había una decena de coches abandonados, los unos estrellados contra los otros. Suciedad y restos de cosas ahora indeterminadas esparcidos por doquier. Una fina neblina de olor acre vomitaba toneladas de desazón sobre la ciudad y sus habitantes. Pequeñas casas particulares y altos edificios comerciales saqueados, abandonados. El día a día violado y abandonado en algún lugar del pasado cercano que ya nadie recordaba.

Ella imaginó que él estaba con ella y que le cogía la mano. Tenía frío. Tenía hambre. Pero detenerse o buscar algo de comida solo habría aumentado su desespero: tenía que encontrarle. Se oyó un chasquido, el sonido de un cristal roto, un "cállate puta" y La vie en Rose dejó de sonar.
Trató de cerrar los ojos y de imaginar que estaba en casa. Pero eso solo funcionaba para la gente que había visto El Mago de Oz demasiadas veces. No tenía ni la menor idea de qué había ocurrido, ni de en qué momento las cosas se habían puesto así de chungas. Tenía la memoria y los sentidos embotados, así que no recordaba cual de las veces que le había visto salir de casa para ir a trabajar había sido la última. Pero sí recordaba su tranquilidad cálida en los "hasta la noche", su sonrisa espontánea y feliz del "vamos a follar". Y tuvo la sensación de que no había sabido apreciar todo aquello. De que no se había recreado en su pelo oscuro, su voz quebrada, y sus ojos infinitos las veces suficientes. De que no había sabido hasta que punto tuvo suerte por poder discutir acerca de los planes para el viernes, o por poder deslizar la mano sobre su cuerpo elástico con solo estirar la mano. Y eso era peor que el hambre, el frío, la suciedad o la menesterosidad extrema a la que estaban sometidos. Era, en aquel momento, como recibir una patada en el pecho a cada paso que daba.

A medida que avanzaba hacia la gran vía se topaba con más y más grupos de gente dispersa. No les prestaba mayor atención, sencillamente se limitaba a caminar mirando a ninguna parte y dejando que el agrazón le arañase las entrañas. Ellos no hablaban. Estaban reunidos en grupos de diez o quince personas, y parecían más amalgamas de parásitos en busca de un hospedador incauto que ciudadanos desvalidos. Su mirada era inexpresiva y ponzoñosa, su boca estaba entreabierta y suplicante. Estaban vacíos, tanto su tripa, como su pecho. Lo habían perdido todo y no sabían ni por donde empezar a buscar para recuperarlo. Y el vacío y la pérdida, dan hambre. Y el hambre no entiende de leyes ni acuerdos, de ética o razones, de pamplinas o disciplinas autoimpuestas de estoicidad frente a una posible y necesaria barbarie.

Una ambulancia se había estrellado contra la vitrina del bar donde se habían conocido. Ella ni tan siquiera había reconocido el lugar ni caído en la cuenta de ello hasta que casi se dió de bruces con la camilla que sobresalía entre las puertas abiertas del vehículo. Contempló la escena unos instrantes. Dentro no había nadie. La mesa donde se habían sentado aquella primera vez seguia en pie, aunque todas las demás estaban tiradas y desparramadas por el local. La mesa, con sus dos sillas, en el único rincón intacto. Y le imaginó de espaldas, tal y como le había visto por primera vez, con una cerveza en la mano y a punto de girarse para dedicarle una sonrisa. Le fallaron las piernas y tuvo que retroceder unos metros para sentarse y no desplomarse sobre los cristales rotos. Entonces todos los recuerdos vinieron de golpe. Y taparon la sensación que la había corroído unos instantes antes. Los descojones gratuitos, los besos, las interminables noches de charla y las borracheras de felicidad. El sonido de las llaves cuando él llegaba a casa, la luz encendida a través de la ventana cuando era ella quien llegaba. La total complicidad que tantas veces habían catado, mental, sexual, musical. El delicioso sabor de las cosas mas nimias, cuando los dos eran conscientes de que nada es trivial si en su insignificancia sirve para ahogar el hedor del estiercol mundano que se extendía más allá de las paredes de su mundo particular. La plenitud absoluta en los recuentos de su vida en común. El amor en estado puro, que llena, que embellece, que se desborda a través de cada poro de la piel y que abrasa las raíces que te atan a la tierra en la que se acumula la porquería y el desamparo.
Y sin pensarlo, chilló "¿DONDE ESTÁS?" A pleno pulmón y varias veces. Fue más un grito de esperanza que un llanto. Y de alguna manera, se sitió por encima de aquella situación. Como se había sentido tantas otras veces por encima de otras, en otro ámbito, gracias a lo que tenía, a quién tenía. Por que la realidad, no era la mera desgracia. La realidad era que ella se trataba de una persona jodidamente feliz a la que habían apartado de la fuente de su felicidad. ¡Y solo tenía que encontrarla de nuevo! Pero la tenía. Joder, claro que la tenía. Estaba en algún lugar, sepultada en medio de las ruinas.
Pero lo había gritado demasiado alto. Las masas de supervivientes se acercaban a ella, curiosos y de alguna manera, extrañados por su mirada iluminada. Ella no los vió. Tampoco notó la primera mano que se aferró a su muslo. La inanición había insensibilizado su cuerpo desde hacía mucho tiempo. Al principio, la observaron fascinados. Sus huesos casi sobresalían de la piel y su piel estaba macilenta y seca: tampoco habría comido nada desde hacía días, como ellos. Su ropa estaba rota, así que también tendría frío. Estaba allí, luego también estaba condenada a morir en aquel lugar abandonado. ¿Por qué sonreía? ¿Qué era era jodida alegría que la mantenía en pie? Y lo más importante, ¿cómo podrían arrebatársela? La respuesta mas lógica no se hizo esperar. La piel es difícil de desgarrar cuando está viva, pero a medida que va abandonando la voluntad se ablanda. Los dientes hallaron cada vez menos resistencia para hundirse en la carne, al principio dulce. Ella miraba al cielo, y repetía un nombre. Varias veces, su nombre. Cuando perdió la consciencia, el sabor dulce dejó paso a una insipidez total. Aún quedaba gran parte del cuerpo por devorar, pero la multitud perdió poco a poco el interés. Fuera lo que fuese lo que lo hacía apetitoso, había desaparecido, y se fueron retirando para dejar el cuerpo abandonado frente a la vitrina de aquel lugar, que había sido testigo del mismo reencuentro una vez más.



(Imagen tomada de nosedonde, creo que es de un yacimiento o algo parecido.)